El palacete de Mario Conde se lo ha comprado Gortázar
El antiguo palacete de Mario Conde le ha costado 3 millones

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, se ha comprado un modesto palacete de 850 metros cuadrados y ocho habitaciones que, se da la circunstancia, perteneció en su momento al también banquero Mario Conde. Quienes conocen a Gortázar, como son los editores del sitio web directoresbanco.com , sostienen que es un hombre que sabe «escuchar con amor» y  que «cree que todos somos iguales». Habrá que estar atentos, por tanto, al uso que le dará al palacete, por si decide compartirlo con sus compañeros de oficinas.

El precio pagado por la vivienda se sitúa en torno a los tres millones de euros, a los que que habrá que añadirle un buen pico de arreglos y reformas porque el palacete lleva deshabitado desde hace muchísimos años, cuando Mario Conde dejó de ser el banquero de moda que estafó a medio mundo con Banesto y terminó en la cárcel y arrastrando un largo rosario de pleitos de los que aún no se ha librado. 

Un líder mundial, dicen

Llaman la atención algunos paralelismos entre el vendedor y el comprador del palacete. Entre 1987 y 1993 Mario Conde fue el rey del sistema bancario español, ante el que se rindieron los máximos exponentes de la política, la empresa, el periodismo y la intelectualidad española. Gortázar aún no ha llegado a tanto, pero si hay que creer a sus biógrafos, «es sin duda una de las principales caras de la economía mundial»

Tras sus rápidos años de gloria, Conde terminó en la cárcel y, aunque salió de ella hace algún tiempo, aún arrastra problemas judiciales con la Agencia Tributaria, a la que al parecer aún adeuda 7,8 millones de euros. Ese es el motivo por el que Hacienda no le permitía vender el palacete, y todo apunta a que los ingresos obtenidos por la venta irán a parar a las arcas del Estado para aminorar la deuda.

Es decir, que aunque CaixaBank no termina de devolver todo lo que debe al Estado, algunos de los modestos ahorros de su consejero delegado sí que retornarán a nuestros bolsillos. Por decirlo de alguna manera.