BlackRock amenaza con ponerse serio en las retribuciones de los grandes directivos

El fondo de inversión americano BlackRock ha dado un fuerte tirón de orejas  al presidente de Telefónica al oponerse a su pretensión de autoconcederse una retribución extra.

Esta decisión, adoptada por parte del accionista más relevante del Ibex35, es un toque de atención a los grandes directivos y, en particular, a hombres como Fiané, Goirigolzarri y Gortázar, tan próximos a Álvarez Pallete y a su antecesor en el cargo César Alierta.

Dueño del Ibex

BlackRock, quizá el mayor fondo de inversión del mundo, tiene en Telefónica  el 5,295%, una posición muy relevante y que le proporciona un gran peso en su Consejo de Administración. Sin embargo, la presencia de La Caixa (5,4%) y de Criteria (5,02%) es muy superior y convierte de facto a la pareja Fainé/Goirigolzarri en los grandes controladores de la empresa de telecomunicaciones. Sin embargo, BlackRock tiene al mismo tiempo una fuerte presencia en el accionariado de CaixaBank (3,6%).

La decisión del fondo americano de votar contra el anuncio de Pallete de subirse la retribución de manera arbitraria es un aviso a navegantes sobre los usos y costumbres de nuestros líderes financieros y empresariales, acostumbrados a hacer de su capa un sayo, a autorremunerarse constantemente y a rodearse de amigos en los consejos de Administración que pueden manejar sin demasiado control, como hace Fainé desde la Fundación la Caixa.

Respeto a las reglas de juego

BlackRock, presente en todo el mundo, tiene importante participación en Iberdrola, Inditex, Ferrovial y otras empresas del tejido industrial español, así como un fuerte control en los tres grandes bancos españoles. Sirva como ejemplo de su influencia que, mientras la participación del banco americano en el Santander supera el 3%, la presidenta de este, Ana Botín, y su poderosa familia  no alcanzan a poseer ni el 1% de las acciones.

Con estos datos, es fácil predecir que la influencia de BlackRock en la economía española será cada vez mayor y que sus decisiones nos afectarán a todos. De qué manera, es difícil de saber. Los fondos no actúan por altruismo ni buscan el bien común, sino la rentabilidad para sus inversores. Pero precisamente por eso son muy exigentes en el cumplimiento de las reglas del juego del mercado, y en los procedimientos de compliance establecidos por el regulador y que ponen freno a las arbitrariedades.

Es lógico que Isidro Fainé, con todo lo que tiene encima, esté preocupado. Si a su amigo Pallete le hacen esto, ¿qué no podrá sucederle a él?